domingo, 12 de diciembre de 2010

PUBERTAD, APAREAMIENTO Y FECUNDACIÓN

Pubertad. Apareamiento. Conducta durante el apareamiento. Fisiología de la cópula: instinto sexual. Transporte de los gametos. Fecundación.

1. OBJETIVOS

       ·  Entender los mecanismos que desencadenan el inicio de la pubertad y la actividad reproductora. ·  Comprender la importancia de la conducta sobre la reproducción.
       ·  Conocer las modificaciones previas a la fecundación de los gametos.
       ·  Conocer los procesos que acontecen una vez que el espermatozoide ha penetrado en el ovocito.

2. CONTENIDOS
     2.1. Pubertad
             La pubertad se define como el comienzo de la actividad reproductora, es decir, el momento en que el animal comienza a producir gametos maduros y manifiesta el comportamiento sexual. No debemos confundir con la madurez sexual que aparece cuando los órganos reproductores han alcanzado su máximo desarrollo y  función.

              Antes del inicio de la pubertad hay una potente inhibición del eje hipotálamo-hipofiso-gonadal que se caracteriza por una baja actividad del generador hipotalámico pulsátil de GnRH y bajos niveles circulantes de gonadotropinas y esteroides sexuales. Durante la pubertad se produce una activación de este eje debido a dos factores:

               · Disminución de la inhibición que el SNC está ejerciendo sobre el generador hipotalámico pulsátil de GnRH y sobre la liberación de gonadotropinas.

               · Una gran disminución de la sensibilidad del eje hipotalámo-hipofisario al efecto inhibidor de los esteroides sexuales gonadales.

               La interacción de ambos mecanismos va a producir un incremento de la amplitud y frecuencia de los pulsos hipotalámicos de GnRH. Esta hormona es transportada a través del sistema portal-venoso a la hipofisis anterior, donde estimula la síntesis y liberación de las gonadotropinas FSH y LH. Por tanto, la pubertad resulta tanto del incremento de la actividad gonadotrópica como de la capacidad de las gónadas para iniciar de forma simultánea la gametogénesis y la esteroidogénesis.

2.1.1. Factores que afectan a la pubertad

          · Estado de nutrición. En la mayoría de los casos si hay sobrealimentación se adelanta, y en estados carenciales se verá retrasada.
        
         · Estación reproductora. Para animales estacionales se puede retrasar (a la siguiente estación) o adelantar dependiendo de la época de nacimiento.
         
           *  Clima. Los animales que viven en regiones de clima suave se suelen adelantar respecto a los de climas f
            · Estrés. Animales criados en grupo, alcanzarán antes la pubertad que aquellos criados de manera individual.

            · Efecto macho. La presencia del macho acelera la aparición de la pubertad.

2.1.2. Modificaciones orgánicas durante la pubertad

           2.1.2.1. Hembra

                        · Ovario. El pico de LH desencadena la ovulación y posteriormente la luteinización folicular y por tanto la actividad cíclica.

                        · Útero. Aumentará la actividad motora del miometrio uterino.

                       · Vestíbulo. Hipertrofia de las glándulas de Skene y Bartolino.

                       · Mama. Desarrollo de los conductos galactóforos.

2.2.1.2. Macho
            
                      · Testículo. Aumenta el tamaño testicular y se produce la diferenciación de estructuras y desarrollo de
                          glándulas paragenitales.
                      
                       · Aparece el reflejo sexual, la líbido y la atracción por las hembras.

                       · Aumento del tamaño corporal, marcado de cuernos, desarrollo de crines, aumento de plumaje, aumento de la
                           frecuencia y ventilación pulmonar y variaciones en la frecuencia cardíaca.

2.2. Apareamiento
        
       2.2.1. Conducta durante el apareamiento

                   La conducta de los animales desempeña una función importante en la reproducción que se relaciona tanto con el apareamiento como con la supervivencia de la cría.

                   En el macho se pueden diferenciar 6 etapas en la conducta de apareamiento: · Excitación sexual. 
                  
                    · Cortejo o exhibición.
                    · Erección y monta.
                    · Penetración.
                    · Eyaculación.
                    · Desmonte.

                    En la hembra, el estro es la situación conductal en la que la hembra busca y acepta al macho. Los síntomas del estro son característicos de cada especie aunque en todas se puede observar una modificación de la conducta y una reducción de los comportamientos ingestivo y de reposo.

2.2.2. Fisiología de la cópula: instinto sexual
           La monta es la consecuencia de la combinación de los impulsos de ambos sexos:
          
          · Aparición del impulso estral.


        · Activación de la líbido en el macho.

           · Comportamiento coital.

            Esta faceta se adquiere a través del aprendizaje. La desorientación, tanto en la aproximación a la monta como en ésta propiamente dicha, conducirá a un fallo reproductivo. Generalmente se da en machos con líbido baja. Durante el cortejo es frecuente que se produzcan por parte del macho los “falsos intentos de monta”. Se hacen montas normales pero que se interrumpen rápidamente sin movimientos pélvicos, finalmente tras la monta, se produce la intromisión del pene.

           · La erección es un acontecimiento psicosomático en el que se combinan acciones en las cuales intervienen los sistemas vascular, neurológico y endocrino. La contracción del músculo isquiocavernoso durante la erección cierra la salida de la sangre venosa. Al mismo tiempo, la relajación del cuerpo cavernoso y del cuerpo esponjoso, mediada por el parasimpático, provoca que los espacios cavernosos se ingurgiten con sangre para que el pene se vuelva turgente y aumente de tamaño.

           · La eyaculación es la expulsión forzada de semen a través de la uretra. Se producen una serie de contracciones rítmicas de los músculos bulboesponjoso, isquiocavernoso y uretral. Después de la eyaculación se produce un aumento en el tono del músculo liso mediado por el simpático a nivel sacro, aumentando la salida de sangre de los espacios cavernosos además de producir una contracción del músculo retractor del pene que retira el pene hacia el interior del prepucio.

            · La emisión es la liberación de los espermatozoides y de los líquidos de las glándulas accesorias hacia el interior de la uretra pélvica.

2.3. Fecundación
        2.3.1. Transporte de los gametos hasta el lugar de fecundación
                   2.3.1.1. Transporte espermático

                                  Una vez producida la cubrición, los espermatozoides comienzan su viaje hacia el oviducto. Sin embargo,
el ambiente del tracto genital femenino es generalmente inhóspito para la supervivencia de los espermatozoides
que son reconocidos por los leucocitos como células extrañas. No obstante, existen reservorios que ayudan a sobrevivir a los gametos masculinos durante su transporte (cérvix, unión útero-tubárica y el interior de la propia ampolla oviductal). Se reconocen tres estadios en el transporte de espermatozoides en el aparato reproductor femenino:

                                  · Transporte rápido. Después de la inseminación los espermatozoides penetran en el moco cervical y avanzan gracias a su propio movimiento y por las contracciones del miometrio y mesosalpinx.
                                 
                                 · Colonización de los reservorios de esperma. Un número abundante de espermatozoides queda atrapado en las criptas del cérvix. Los espermatozoides abandonan el cérvix por su propia motilidad, o de forma pasiva por medio de las contracciones cervicales y uterinas.

                                  · Transporte y liberación lenta. Después de establecerse los reservorios en el genital de la hembra, los espermatozoides se liberan en secuencias por periodos prolongados.

                                  Según el movimiento de los espermatozoides existe:
                                 
                                 · Transporte activo, dónde la progresión espermática es debida al propio movimiento del flagelo espermático. Se produce en el cuello uterino, en la unión utero-tubárica y para atravesar las envolturas del ovocito.

                                  · Transporte pasivo, donde la progresión espermática se produce gracias a los movimientos contráctiles del genital femenino en los cuernos uterinos.

2.3.1.2. Transporte de ovocitos
    
               Se encuentra facilitado por el movimiento de los cilios de las células oviductales, las corrientes del fluido oviductal y el movimiento peristáltico del oviducto.


2.3.2. Fecundación propiamente dicha

           Durante el transporte de los espermatozoides hacia el lugar de fecundación van sufriendo una serie de cambios  en  sus  membranas.  El  primer  acontecimiento  se  denomina  capacitación,  que  consiste  en  la modificación de glicoproteínas de la superficie celular. Posteriormente, se produce la reacción acrosómica, que consiste en la fusión de la membrana plasmática y la membrana acrosomal externa y se liberan los enzimas hidrolíticos que se encuentran en el acrosoma. Además, durante el proceso de capacitación y reacción acrosómica, el espermatozoide adquiere un movimiento característico llamado hiperactivación espermática.

            Una vez que ovocitos y espermatozoides alcanzan la ampolla del oviducto, y tras el paso de los últimos a través de las células del cumulus oophorus, se produce la adhesión de los espermatozoides a receptores de la zona pelúcida. Posteriormente la penetran y alcanzan la membrana vitelina uniéndose a ella a través de la membrana plasmática del segmento ecuatorial de la cabeza espermática. Entonces el ovocito es activado y se reanuda la meiosis finalizando con la formación del 2º corpúsculo polar y del pronúcleo femenino. A la vez se produce la reacción de zona y el bloqueo vitelino evitando que penetren más espermatozoides, llamando a este proceso bloqueo a la polispermia, y se produce la extrusión de los gránulos corticales que se encuentran en el interior del citoplasma del ovocito.

             Cuando el espermatozoide está en el interior del ovocito se produce la separación de la cabeza y la cola, pérdida de la membrana nuclear, descondensación de la cromatina y síntesis de ADN. Seguidamente se rodea de una membrana y se completa la formación del pronúcleo masculino. Una vez formados ambos pronúcleos comienzan a migrar hasta encontrarse y producirse la aposición de los mismos, proceso conocido como conjugación o anfimixis. Después se condensa la cromatina y se disuelven las membranas pronucleares. Finalmente la mitosis continúa produciéndose la mezcla de los cromosomas o singamia, momento que puede considerarse el final de la fecundación y el principio del desarrollo embrionario.

BASES FISIOLÓGICAS DE LA REPRODUCCIÓN EN LA HEMBRA

 Fisiología ovárica: ovogénesis y foliculogénesis. Ovulación. Luteinización y luteolisis. Oviducto. Útero y cérvix. Vagina. Vestíbulo. Vulva. Clítoris.

1. OBJETIVOS

·  Conocer y describir los procesos de foliculogénesis, ovogénesis, ovulación, luteinización y luteolisis.
·  Comprender el papel del oviducto en el proceso reproductivo y su importancia en el éxito de la fecundación. ·  Conocer las funciones del útero, incluyendo aquellas relacionadas con el cérvix. ·  Conocer las funciones de la vagina y de los genitales externos.

2. CONTENIDOS
     2.1. Introducción
             El aparato reproductor de las hembras domésticas está formado por dos ovarios y un doble sistema de
conductos que se fusionan en el embrión más o menos caudalmente según las especies (a nivel de la vagina en la coneja y a nivel de los cuernos uterinos en los primates). Entre el ovario y el
oviducto, la primera porción del
sistema tubular, no existe continuidad, aunque sí la proximidad suficiente para asegurar la funcionalidad de ambas estructuras.
           
             El oviducto se une al útero por la unión útero tubárica. Los cuernos uterinos varían en forma y longitud en las diferentes especies domésticas dependiendo del número de crías que suelan parir en cada gestación. Así, en la cerda, perra y gata los cuernos son más largos y el cuerpo es muy pequeño, en las hembras rumiantes el cuerpo es más extenso y los cuernos están menos desarrollados y en la yegua los conductos originales presentan un alto grado de fusión de manera que el cuerpo uterino predomina sobre los cuernos.

             El cuerpo uterino se continúa con el cuello o cérvix, de gran trascendencia fisiológica, y tras éste se sitúan la vagina, el vestíbulo y la vulva con el clítoris.

2.2. Fisiología ovárica
        2.2.1. Ovogénesis y foliculogénesis
                    La hembra, desde que nace, posee miles de folículos primordiales en su ovario, muchos de los cuales
están destinados a permanecer como tales durante toda la vida o a sufrir atresia. Algunos, la minoría, se desarrollarán hasta el estadio de folículo preovulatorio y liberarán el ovocito que contienen en el proceso de
ovulación.
                     El folículo primordial está constituido por un ovocito primario procedente de las células germinales primitivas rodeado por una única capa de células planas originadas a partir de los cordones celulares corticales. Estas células inhiben la maduración del ovocito interrumpiendo la meiosis en la primera profase (estadio de diploteno difuso, caracterizado por la presencia de un núcleo prominente que recibe el nombre de vesícula germinal y además ejercen un efecto inhibidor sobre el crecimiento del ovocito.
                     En el folículo primario o preantral las células que rodean al ovocito se hacen cúbicas y comienzan a dividirse, creando capas sucesivas en torno al mismo. Estas células están comunicadas entre sí por medio de uniones estrechas y constituyen el soporte nutritivo del ovocito. Sobre ellas aparece la lámina basal y entre el ovocito y las células foliculares se van depositando mucopolisacáridos a modo de un anillo completo, constituyendo la zona pelúcida. Por otra parte, las células fusiformes del estroma ovárico que se organizan alrededor de la membrana basal constituyen las células precursoras de la teca.
                      Paralelamente, el efecto inhibidor que ejercían las células foliculares sobre el crecimiento del ovocito desaparece, aunque no ocurre lo mismo con la inhibición de la meiosis. De este modo, el ovocito entra en una fase de intensa actividad sintética y aumenta su volumen en ausencia de división celular, adquiriendo considerables reservas vitelinas.
                        El paso de los folículos preantrales a folículos antrales se inicia cuando el animal alcanza la pubertad. Las células de la granulosa, que han ido adquiriendo progresivamente receptores de membrana para FSH, comienzan a dividirse mitóticamente al ser estimuladas por esta gonadotropina (liberada por el efecto GnRH). A su vez, estas células producen estrógenos que incrementan la actividad mitótica de FSH; al aumentar el número y tamaño de las células foliculares, aumenta el número de receptores de membrana para FSH y el proceso se autoestimula. La FSH, por otra parte, promueve también la producción de líquido por las células foliculares lo que conlleva la aparición del antro.
                        
                        Al mismo tiempo, las células precursoras de la teca se diferencian completamente formando dos capas
concéntricas, la teca interna y la teca externa. La teca interna va adquiriendo progresivamente una mayor vascularización y mayor riqueza en células epitelioides. La teca externa, formada por fibrocitos y células mioides con microfilamentos de actina y miosina, parece tener importancia en la contractilidad del folículo.

                       
                        La liberación de GnRH provoca a su vez una liberación de LH por la adenohipófisis. En el folículo se establece un mecanismo conocido como "dos células, dos gonadotropinas" mediante el cual las células de la teca interna producen andrógenos que difunden a través de la membrana basal hasta las células de la granulosa donde son transformados en estrógenos.

                        Al ir incrementándose la producción de fluido folicular, el antro aumenta de tamaño y el ovocito en el interior del folículo va siendo desplazado hacia una posición excéntrica. En el folículo preovulatorio o de Graaf se distingue un grupo de células de la granulosa que permanecen rodeando por completo al ovocito en varias capas y mantienen el contacto con el mismo por medio de puentes citoplasmáticos, denominadas cumulus oophorus.

                         Durante las últimas etapas de la maduración folicular las células de la granulosa comienzan a expresar receptores para LH, que anteriormente solo se encontraban en las células de la teca. Este hecho permite al folículo responder al pico preovulatorio de LH que conducirá a la maduración del ovocito poco antes o poco después (yegua, perra) de la ovulación.

                         El pico preovulatorio de LH promueve tres cambios críticos en el folículo: la maduración del ovocito, la ovulación y la luteinización.

                         Con respecto a la maduración, el efecto del "inhibidor de la maduración del ovocito" (OMI) intrafolicular es superado por la acción de la LH y el complejo cumulus-ovocito inicia una serie de cambios nucleares (alcanza la etapa de Metafase II) y citoplasmáticos. Además se produce un desacoplamiento progresivo entre las células del cumulus y entre éstas y el ovocito, provocando la expansión o mucificación del cumulus, propia de la maduración del ovocito.

                          El proceso de ovulación es el resultado de un conjunto de mecanismos interrelacionados, algunos de los cuales siguen siendo hoy día meras hipótesis.

                          Al parecer intervienen factores relacionados con el aumento de la presión intrafolicular, la degradación de las proteínas de la pared folicular por efecto de enzimas proteolíticas (colagenasa y plasmina) y como resultado de una reacción inflamatoria local y, probablemente, sea también importante la participación de las células mioides y la contracción del folículo.

                          Cuando se produce la rotura de la pared, el complejo cumulus-ovocito junto con el fluido folicular es expelido hacia la cavidad abdominal para ser captado por el oviducto.

                          En algunos animales como la gata y la coneja, es necesaria la estimulación coital para que se produzca el pico preovulatorio de LH y, en consecuencia, la ovulación. En estas especies, de ovulación inducida, el ciclo ovárico sólo tiene una fase en ausencia de cópula, la folicular, frente a las dos fases, folicular y luteínica, de que consta en las especies de ovulación espontánea.

2.2.3. Luteinización y luteolisis
                           Después de la ovulación, la rotura de la lámina basal y de los vasos sanguíneos de la teca produce una pequeña hemorragia en la cavidad y la estructura resultante se denomina cuerpo hemorrágico. Este cuerpo hemorrágico servirá de soporte para la formación del cuerpo lúteo.

                           Los pliegues de tejido de la pared del folículo se doblan hacia el interior de la cavidad introduciendo con ellos células de la granulosa y de la teca además del aporte vascular correspondiente. Ambas poblaciones celulares sufren un proceso denominado luteinización que se había iniciado ya con la secreción preovulatoria de LH y se acelera ahora. El proceso implica un cambio en la secreción de hormonas, una hipertrofia de las células, que almacenan material lipídico y un gran desarrollo de las mitocondrias. El cuerpo lúteo resultante es la estructura más vascularizada del organismo.

                           De este modo, el ovario pasa de ser un órgano productor de estrógenos, responsables entre otros cambios, de las manifestaciones típicas del comportamiento de estro en las diferentes especies, a ser un órgano secretor de progesterona, la hormona de la gestación.

                            La regresión del cuerpo lúteo, o luteolisis, tiene una gran importancia fisiológica porque permite que el animal inicie un nuevo ciclo estral. Mientras el cuerpo lúteo permanece activo, los niveles de progesterona en sangre son altos y los de estrógenos se mantienen al mínimo. Esta relación estrógenos/progesterona ejerce un efecto inhibidor sobre el hipotálamo (retroalimentación negativa) impidiendo la liberación de GnRH y es necesaria la caída de los niveles de progesterona y el aumento sostenido de los niveles de estrógenos para que el efecto se revierta (retroalimentación positiva).

                            La señal para que el cuerpo lúteo regrese procede del endometrio uterino. La sustancia secretada por el endometrio parece ser la prostaglandina F2a (PGF2a) y esta hormona ejerce su efecto sobre el cuerpo lúteo mediante dos vías: por un mecanismo local contracorriente (transferencia de la prostaglandina desde la vena útero-ovárica, donde se encuentra en mayor concentración, hasta la arteria ovárica, donde la concentración es mucho menor) o por vía sistémica.

                            Entre los mecanismos de actuación de la PGF2a destaca el hecho de que provoca contracción de la musculatura lisa de los vasos y reducción del aporte sanguíneo local. La isquemia tiene como consecuencia la necrosis de las células lúteas y la interrupción de la secreción de progesterona. El cuerpo lúteo avascular no funcional recibe el nombre de cuerpo albicans y tras ser invadido por macrófagos y fibroblastos queda reducido a una cicatriz de tejido conectivo visible durante varios ciclos posteriores

2.3. Oviducto
  
                            El oviducto tiene la importante misión fisiológica de ser el lugar donde ocurre la fecundación. En él se
produce el encuentro entre los espermatozoides y los ovocitos para lo cual ambos gametos deben ser transportados hasta el lugar de contacto y además debe ser capaz de retener y nutrir al cigoto primero y al embrión en sus primeras etapas después antes de que alcance el útero. Su estructura anatómica e histológica está adaptada para realizar todas estas funciones. Morfológicamente, se observa como una estructura tubular muy próxima al ovario, en algunas especies, en íntima aposición con éste mediante la bolsa ovárica, ensanchamiento o prolongación del infundíbulo, con forma de embudo y bordeado por las fimbrias a modo de digitaciones. El infundíbulo se continúa con la ampolla, la porción más larga del oviducto, y ésta con el istmo, de paredes más gruesas y musculares. El oviducto se une al útero por la unión útero-tubárica, que actúa a modo de válvula.

                            A nivel microscópico el epitelio del oviducto está formado por células ciliadas y células secretoras. Las
primeras abundan más en la región del infundíbulo y la ampolla, mientras que las segundas son más numerosas
en el istmo.


2.4. Útero

                            El útero es un órgano altamente especializado y con una gran capacidad de adaptación. Cuando el huevo fecundado alcanza la luz de los cuernos, el endometrio uterino se encuentra preparado para proporcionarle el soporte ambiental y nutritivo adecuado. Las glándulas endometriales, que cubren gran parte de la superficie excepto a nivel de las carúnculas de los rumiantes, son estructuras tubulares contorneadas que al empezar la síntesis de progesterona a cargo del cuerpo lúteo crecen, segregan y se vuelven más contorneadas y complejas. El producto de su secreción es vertido a la luz uterina junto con el trasudado del suero y da lugar a un fluido rico en proteínas de gran importancia para la nutrición y capacitación de los espermatozoides. Por otra parte, durante la fase luteínica y antes de que el embrión se implante, el endometrio asegura la nutrición de éste mediante la secreción de la denominada "leche uterina".

                            Los patrones de contractilidad uterina también son dependientes del control hormonal y nervioso. Al inicio del estro, el estradiol provoca una alta frecuencia de contracciones y movimientos que se originan cerca del cuerpo uterino y se dirigen al oviducto con el fin de favorecer el transporte de los espermatozoides. Al parecer, la caída de los valores de estrógenos es la responsable del cambio de dirección de las contracciones al final del estro. Cuando los valores de progesterona son elevados, la respuesta contráctil del útero se ve enormemente disminuida favoreciéndose la quietud uterina necesaria para la implantación del embrión.


                           Después de la implantación, el endometrio experimenta un gran desarrollo y un aumento del aporte sanguíneo así como importantes cambios en su tamaño, estructura y posición, necesarios para soportar el desarrollo del feto hasta el momento del parto. Cuando éste llega, la capacidad de respuesta contráctil del miometrio juega un papel fundamental no solo para la expulsión del feto sino para la posterior involución que experimenta el útero hasta recuperar prácticamente su tamaño original. El proceso de involución, regulado por mecanismos neuroendocrinos, se ve acompañado por una destrucción del tejido endometrial, reducción del lecho vascular, fagocitosis aumentada y reducción del número y tamaño de las células del miometrio.

2.4.1. Cérvix

                            El cérvix o cuello uterino es la barrera fisiológica que separa las áreas más craneales del tracto genital de la hembra del medio externo. Cumple varias misiones importantes relacionadas, como ha ocurrido en el caso del útero o del oviducto, con su estructura anatómica e histológica. Es la vía de paso para los espermatozoides hacia el útero y del feto hacia el exterior en el parto y actúa de barrera protectora frente a la llegada de gérmenes procedentes de la vagina y de filtro selectivo para el paso de espermatozoides.

                           Existen cuatro características del cérvix que determinan su función: la composición del tejido conjuntivo del estroma cervical, la capa muscular, la estructura de la mucosa con numerosos pliegues o anillos y criptas y la secreción del moco cervical por parte del epitelio.

2.5. Vagina

                          La vagina es un segmento importante del canal del parto y constituye el órgano copulatorio de la hembra. Las secreciones mucosas que lubrifican la vagina facilitan la cópula y en algunas especies como la vaca proporciona un olor específico y distintivo.
    
                         La disposición de la musculatura vaginal, de tipo rugoso, permite la distensión del órgano durante el apareamiento y el parto. Además, las paredes vaginales tienen capacidad para absorber el plasma seminal que no se expele después de la eyaculación.

                         La contractilidad de la vagina, útero y oviductos, estimulada por la secreción de fluido durante la fase de estimulación precoital, juega un papel importante en las reacciones psicosexuales y es posible que también en el transporte de espermatozoides hasta las micelas del moco cervical.

2.6. Vestíbulo

                          La unión entre la vagina y el vestíbulo viene marcada por el orificio uretral externo. La mucosa del vestíbulo está cubierta por epitelio escamoso estratificado pero, a diferencia de la vagina, sí contiene glándulas, las cuales producen una secreción mucosa cuya función consiste en lubrificar el vestíbulo para facilitar el coito (en el estro) o la salida del feto (en el parto). Bajo la influencia de los estrógenos, el moco se secreta en grandes cantidades. Entre sus componentes se encuentran sustancias olorosas que al parecer tienen la función de atraer al macho.

                          En la pared del vestíbulo hay plexos venosos más o menos extensos que en la perra y en la yegua forman una zona de tejido eréctil, el bulbo vestibular, a cada lado. Este tejido eréctil está inervado por ramas parasimpáticas que al inicio de la estimulación sexual dilatan las arterias y constriñen las venas que lo componen permitiendo un rápido ingreso de sangre, estrechando el vestíbulo alrededor del pene. Los impulsos parasimpáticos también alcanzan las glándulas vestibulares mayores provocando la secreción de moco.

2.7. Vulva

                         Los labios de la vulva son homólogos al escroto en el macho. La piel de los labios tiene numerosas glándulas sebáceas y sudoríparas y folículos pilosos con pelos suaves y finos y está más o menos pigmentada según individuos (dentro de la misma especie). Los labios contienen depósitos de grasa, tejido elástico y una delgada capa de músculo liso.


                   Los labios vulvares responden a las variaciones cíclicas de estrógenos y progesterona y en muchas ocasiones representan el principal punto de observación para detectar el celo en la hembra.

2.8. Clítoris

                          El clítoris representa el homólogo embrionario del pene del macho. Está compuesto de tejido eréctil cubierto de un epitelio escamoso estratificado y gran cantidad de terminaciones nerviosas que marcan su función relacionada con la recepción de estímulos sexuales durante el apareamiento.